domingo, 12 de noviembre de 2017

Animal penitente



 Mi amplia prisa entrega la magnitud de mi coraje.
es claridad la lumbre y empacho la luna, 
Escapo en dirección a la esencia mía, 
a mi ser intuitivo liberado.
Mi entusiasmo por el crepúsculo, 
mi descernimiento de alucinado 
proclamado por el canto de la golondrina y el loro,
Me descubren más exento y a la vez más contento y diverso
¿ te alarma mi boca de animal penitente?
oh sucesores de una gloria conseguida al menor costo
¿aún sigues creyendo que nada es lo que parece?
Siente como la lavanda quintuplicó su claro misterioso,
como te asfixia mi ojo océano centellante
y la clave de sol del raudo universo
aquí el que pierde sale triunfante,
yo he palpado las orillas del azul repentino
como también lo indefinido,
soy la infinitud que rebrota en un hombre,
todo flamea en añil, el agua, la masa,
la edad ignorada, progresando de poema en poema,
de invocación en invocación, 
hacia el centro de mi corazón,
hacia los universos puros, universos reprobados, prohibidos,
voy antes que los pétalos se agoten.








lunes, 6 de noviembre de 2017

Como la paloma al nido




Un buen sitio para comenzar
no siempre es el comienzo,
estoy seguro que el premio que he ganado
son tus ojos y más allá de ellos, tu corazón,
tu corazón siempre donante, 
flor aún con dudas florecida,
ante mis ojos estás, rigiéndome,
de los destrozos hiciste la manzana de la entereza.
Con una palabra tuya basta para arder
como sí estuviese en los brazos del sol,
sol de mis sentidos, paz de mis ojos,
a veces hace falta que te subas a tus pies
con todo lo que te has echado a cuestas
y por el caminito ungido de niños y pájaros
desciendas tranquilamente hasta el río
para pintar con tus pestañeos 
la profunda transparencia del agua,
tu color viene de sumergir las semillas que eres,
enorme aliento en la naturaleza,
siempre la unión es en nombre del amor,
esa manera de detener lo que no es vida,
tantas veces te amé sin alusión, sin descubrirte,
agarrados entre la hierba crecida y el viento
que no solo pacifica el mediodía tórrido
sino que te suelta como la paloma al nido
y llena de libertad propagas el amor.



                                   Oleo de Robert Richard
















 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Fragmento



La primavera vierte en mí sus labios,
oh, sus labios, 
fragmento de la eternidad,
 
hallazgo de noviembre a la sombra del jacarandá aborigen,
yo soy mi instante aromatizado
por muchos otros instantes,
mi nombre es destinatario en este trayecto,
de aquí está lejos el mar
pero no tus ojos,
el cielo siempre está cerca,
ahora se pinta de naranja la tarde
como los labios,
y los ojos con el calor elevado de la tierra,
 
yo no cedí sino mi corazón al ritmo
con el que se perpetúa en ti la especie, 
roce de arándano que tú me revelas,
pasajera con sabor a bosque de eucalipto
con unas gotas de limón y miel de flor de café,
impulso chispeante de enigma y vigor,  
siempre hay un tropiezo para cada piedra
y una campana para cada iglesia,
una mano para otra mano,
también literatura para los bolsillos
en el filo acerado de la música, 
y logaritmos para los helados y brownies,
siempre sucede más de lo que presiento,
hiciste bien en surgir por entre la cizaña,
vestir la luz de la tarde con tu esencia
y consentirme con un beso,
pero no es por eso que te amo,
mira todo lo que trajo la existencia,
 
aunque a veces soy esa criatura
    que tantea entre los versos, tu cuerpo.  


























                                                                                                             
 

 


 
 
 
 
 


domingo, 29 de octubre de 2017

La vida, oh, la vida


La vida, oh, la vida,
este recipiente diminuto e interminable
que se engulle toda la luz de repente
para cambiarle la piel al agua,
para que la nada quede fuera,
¿acaso la vida es el origen
de las vacilaciones inacabables,
acaso mi exigua existencia
es incompatible con tu abundancia?

Que próximos están algunos muertos,
no pretendas que muera por ti,
menos ahora que aprendo a respirar
el vapor que emanan mis entrañas,
sobrevivo a todos los preparativos,
hay algo en mi que no es la mano
que resiste y se rehúsa
que cambia los golpes en poesía y viceversa,
hay algo en mi que no es la boca
presto en entregar y también recibe,
moro en la sucesión de palabras que pienso,
tengo sed de tu talle,
aún así, como duelen tus ojos
le dijo el amor a la primera vista
cuando recibía el relámpago
de unos lisianthus amarillos,
alguien me culpa de ser esperanza
por mi nariz inconveniente,
me sé el inusual dardo de olor silvestre
empeñado en el sabor del universo,
ese contorno atractivo
como el viento de fines de octubre
sobre el tren apretado del crepúsculo,
la vida no rima sólo articula el destino,
por eso te amo, oh vida, por eso te amo.




                                                Imagen tomada de la red












 

 

domingo, 22 de octubre de 2017

Suficiente


Yo soy lo que soy
alguien que confía poder ver
a un hombre en medio de todos sus rostros,
brote de la luz atado a la tierra
con la agotadora responsabilidad
y a pesar de ello, indestructible,
como sílabas de polvo en boca de ventura,
una cosa no quita la otra,
vocablo que olvidó la muerte
mira como todo sale a la superficie,
como se enrama el cielo
en la ceñida fragancia que progresó del suelo
y descompuso el vacío,
ahí conseguimos expirar el uno en el otro,  
a veces despierto del sueño en el río,
aguas de la vida que en ti nacen,
el rincón arde de yerberas
no te amo como al rincón o a las yerberas
sino porque ardes,
aunque todo ardor concluya en el después que gira
en torno a un eje de flechas y claveles,
todo podrá llegar a ser incierto
menos tu mujer con tu terso vaho palpitante,
el poema nada por las venas,
se calcula en sangre
no te amo por poema o por vena
sino por sangre
tez de un beso entre tus pechos,
gracias a tu amor vive mi cuerpo,
palabra ganada a los restos,
las manos cogen la voz del ruiseñor,
como la tarde enciende la copa de los árboles,
es así como te amo, cuando eres para ser,
suficiente bajo la piel del viento,
inmediata como la tierra libre.







 



jueves, 12 de octubre de 2017

Paladeos


Saboreo los misterios que tus labios
dejan en los míos,
el agua revienta pero no se divide,
en nuestras bocas se unen el animal 
del que se aprovecha todo
y el gozo íntimo del eco hasta que crepita,
la brisa sin evasiva se hace llama
dentro de un do de pecho
donde tus apegos y los míos convergen,  
nuestro confín no es solamente el confín,
hogaza apreciada por la lumbre,
de tus tobillos remontó la luz que mira
y se propaga como corriente alterna
bajo las cavidades de la piel,
tenía que ser octubre,
la misma carne en la fuente de paz de tus ojos,
el camino de las siete siempre nos lleva al sur
ahí todavía hay inocencia y gladiolos melón,
como tu esencia infalible
tez, cabello y palabra
canta ave con tu voz amarilla,
mi amor no es un vaticinio
es el ardor bregando en el pueblo,
sé que eres no sólo porque tu voz se alza
sino porque en tus manos prospera nuestra morada,
corazón de mi vida de la uva aprendiste a ser amada,
rama y raíz, la vida alcanzó sus frutos
la vida sigue bebiendo y toca tu rostro
un atajo de sangre te dio el relámpago
para que olieras el agua y paladearas la tierra.



Imagen de Victor Bauer






 


 

lunes, 9 de octubre de 2017

Pupilas flotantes.


Al tiempo lo siguen cercenando las paredes
hasta el punto que ya no se llega a ver la verdad,
afloré exento, acertadamente preservado del desafecto,
somos la prolongación confitada de manos y bocas,
también la rebaja solidaria de nuestras obligaciones,
la cara afilada del polvo bajo los zapatos secos
con los que nos pisamos diariamente.
Mi alma está llena pájaros y árboles 
por eso canto con los ojos que remontan por la faringe,
tus costados, tus arroyos, tus residentes infinitos,
es simple notar la oscuridad y claridad desde el comedor 
de fango y luz prensados y un par de limones exprimidos,
a mi corazón escogido, íntegramente extraviado en el cielo
le acaricia una ventisca de espigas doradas, 
el amor es un abertura ilavable entre el agua y la mitad del pecho,
la exhalación del aire ahogado con menta y boldo,
rozo tus cabello con cariño y piernas relampagueantes,
a veces el amor es dos cuerpos incisivamente refractarios,
con estruendoso silencio río a media mañana,
nuestros dedos, veinte entre dos, no cesan de mirarse
mientras me hago un selfie y otro a la mitad del jardín
de los caminos que se bifurcan y se juntan,
el amor transcurre por los sutiles causes de la sangre
él nos mantiene a salvo del desastre,
me lo dicen tus pupilas flotantes en un mar reposado,
que con su lento vaivén frota lo que tengo, 
hablar de lo que tengo es lo mismo que hablar de lo que no tengo,
mejor entonces, frota lo que soy. 

                            Imagen tomada de la red



    
  



Animal penitente

 Mi amplia prisa entrega la magnitud de mi coraje. es claridad la lumbre y empacho la luna,  Escapo en dirección a la esencia m...