domingo, 7 de enero de 2018

Celosías


Mujer,
he recogido unas paltas para ti,
mira como el árbol nos tiende su mano,
quiere enseñarnos el poder de soñar,
nos dona un signo en el aire,
el lenguaje de sus manos no es un idioma oculto,
establece un diálogo amplio de temperaturas,
sega la cutícula turbia del agua,
rebaño, madera o sangre,
entrega en cuyo florecimiento amanece,
a veces necesito para respirar los latidos de tu corazón
esa manera tan especial en el que el cielo me devuelve la vida,
me ocurre cada vez más seguido,
casi al son de los aleteos de los pájaros
o de la eclosión de una flor,
muchas voces pulverizan la noche,
siempre es mejor una boca que apague el ruido,
el mundo se fía más en lo que ve
que en lo que escucha,
es otra manera de aspirar o ahogarse
en el mudo reflejo humano,
yo preciso la voz,
un vocablo que se abre paso desde la profundidad,
sólo para ser reconocida por sus frutos,
la aurora nos murmura de lo que siempre progresa,
de lo que nunca mengua, 
mientras caminamos hacia el mar
con los ojos inundados de celosías 
al ritmo en el que el universo arrulla a la tierra.
Tú tienes tu vida yo tengo mi vida eso es amor,





sábado, 30 de diciembre de 2017

2018


Los años enseñan mucho más
de lo que los días nunca supieron,
esta ilusión terca por librar una parte del designio,
por celebrar el triunfo de la imaginación humana.
Entre ventura y adversidad
está la esperanza de la poesía,
en ella se reparó el error que soy,
la realidad tiene un propósito 
con esos cabellos que aletean de mis ojos
a donde se hunde el sol,
lentamente,
encendiendo el cielo de sombras ardientes
de rojo y naranja, la elemental primavera
se ha ido, dejando al verano que viene volando,
a la distancia oscuras nubes maniobran
en el horizonte a espalda del viento,
pronto el día se hará noche
y con ella caerá el silencio que envuelve todas las cosas,
menos su amor, su boca, su piel,
heredad de la vida.
Gotas de luz enmarcan su cuerpo
con un brillo ambarino,
es mi nación sus ojos
que no revelan fácilmente sus secretos,
oh su rostro no clama
pero sin esfuerzo fascina,
ella entra como un crisantemo amplio
a derrotar el desánimo,
dona en su sonrisa pan de piano,
jardín y firmamento,
sostiene en sus manos un poco de locura
que es lo que nos limpia del dolor de este mundo.










miércoles, 27 de diciembre de 2017

De tal modo


Ella, sin someterse al status quo,
se entrega a los cambios que las poderosas
manos de la vida obran,
se aventura con sus ojitos
a encender el alba,
mi corazón se dice así mismo
sólo te estoy engañando
haciéndote creer que sin ella no eres feliz,
en mis labios la saliva anhela seguir su ayer,
no sabrás a que sabe la libertad hasta que la pruebes,
asoma un tenue verano con sabor a entrañas
y pies descalzos,
el aire fresco concilia con este simple instante,
los besos sin llegar ya son nuestros,
ella toca la realidad de tal modo que siento la libertad y el amor
su perfil transparenta el suelo común,
voluptuosa intemperie,
heredera del mar y las estrellas,
con tobillos de agua inocente,
en su cintura selecta y geológica
fluye el universo vivo,
sólo su talle amplio como el cielo
vulnera la treta con que domino al hombre.

















lunes, 25 de diciembre de 2017

Pesebre


La noche que retorna el día,
el día que retorna la carne labrada por el mundo,
el mundo que va a beber cafeína caliente
para derretir la frialdad que congeló las lenguas, 
soy el vestigio que entrevé, sutil pero indudablemente
en el amanecer de los oboes de Vivladi
el comienzo de lo definitivo.

Las luces y las sombras se mueven contra la pared
como si el viento de los oboes determinaran el ritmo,
fuera un pájaro tempranero chilla lo que lanzo en él,
toda la luz de un cuerpo acrecentado por la ira del agua,
el verbo atorado en el fondo de la garganta
me mira directamente a los ojos,
deben ser las 4 y media am
y su mirada arde delicadamente,
escinde lo que no termina de irse y lo que no acaba de llegar,
mientras tanto en el cuarto caben
un bosque, un libro que no acabo de leer,
nada que no pueda hacer un poeta y una musa,
frente al espejo estrellas destrenzándose,
pliegues por ser descifrados,
su corazón y el mío
que se oponen entre sí en silencios gemelos,
entonces nazco en un pesebre.















   


martes, 28 de noviembre de 2017

Comunión




Amor, amor estás riendo
y en el compás de tu risa está tu nombre,
el mundo es del aire que lanzas,
del estruendo telúrico,
de las arrugas que desde las entrañas
marcan tu rostro primavera,
recital de fluido y viento,
la tierra no quiere más semillas
que tu risa de polvo y sangre,
te hundirás decía mi padre
pero luego serás feliz,
estoy hundido en la profundidad de tu risa
y no es después que soy feliz, sino ahora,
bajo el ritmo amplio de tus piernas firmes.

Está en tus ojos risueños la evidencia del suelo en brote, 
oh hogaza y sal acogedora,
no hay melodía mejor lograda
que el trino del zorzal en contrapunto a tu risa,
en tus ojos apenas abiertos por dónde camina el universo,
descubro un mundo mejor, más humano, unánime,
como un prodigio, en un instante
me llenas de frutos libres de tóxicos,
no hay mejor manera para romper el silencio
y respirar el terso aroma de los alhelís,
risa crisantemo, clavelina, maracuya,  
cuantas eras y mártires para tu risa de remedio y eco,
¿cuanto más hay en ella que desconozco?
pero vamos, continua abrigándome con tu risa,
donándome la luna, el sol, las estrellas,
las aves, las montañas, los mares
si, tu risa, tu boca, tu risa es ahí donde comulgamos.













     




domingo, 12 de noviembre de 2017

Animal penitente



 Mi amplia prisa entrega la magnitud de mi coraje.
es claridad la lumbre y empacho la luna, 
Escapo en dirección a la esencia mía, 
a mi ser intuitivo liberado.
Mi entusiasmo por el crepúsculo, 
mi descernimiento de alucinado 
proclamado por el canto de la golondrina y el loro,
Me descubren más exento y a la vez más contento y diverso
¿ te alarma mi boca de animal penitente?
oh sucesores de una gloria conseguida al menor costo
¿aún sigues creyendo que nada es lo que parece?
Siente como la lavanda quintuplicó su claro misterioso,
como te asfixia mi ojo océano centellante
y la clave de sol del raudo universo
aquí el que pierde sale triunfante,
yo he palpado las orillas del azul repentino
como también lo indefinido,
soy la infinitud que rebrota en un hombre,
todo flamea en añil, el agua, la masa,
la edad ignorada, progresando de poema en poema,
de invocación en invocación, 
hacia el centro de mi corazón,
hacia los universos puros, universos reprobados, prohibidos,
voy antes que los pétalos se agoten.








lunes, 6 de noviembre de 2017

Como la paloma al nido




Un buen sitio para comenzar
no siempre es el comienzo,
estoy seguro que el premio que he ganado
son tus ojos y más allá de ellos, tu corazón,
tu corazón siempre donante, 
flor aún con dudas florecida,
ante mis ojos estás, rigiéndome,
de los destrozos hiciste la manzana de la entereza.
Con una palabra tuya basta para arder
como sí estuviese en los brazos del sol,
sol de mis sentidos, paz de mis ojos,
a veces hace falta que te subas a tus pies
con todo lo que te has echado a cuestas
y por el caminito ungido de niños y pájaros
desciendas tranquilamente hasta el río
para pintar con tus pestañeos 
la profunda transparencia del agua,
tu color viene de sumergir las semillas que eres,
enorme aliento en la naturaleza,
siempre la unión es en nombre del amor,
esa manera de detener lo que no es vida,
tantas veces te amé sin alusión, sin descubrirte,
agarrados entre la hierba crecida y el viento
que no solo pacifica el mediodía tórrido
sino que te suelta como la paloma al nido
y llena de libertad propagas el amor.



                                   Oleo de Robert Richard
















 

Celosías

Mujer, he recogido unas paltas para ti, mira como el árbol nos tiende su mano, quiere enseñarnos el poder de soñar, nos dona un signo e...