martes, 13 de febrero de 2018

Fulgor de abeja



Suena el aire con el que algunos gallos
picotean las sombras.
Mis ávidos ojos me acercan a ti
con los apresurados primeros rayos,
este es el instante mas espectacular,
cuando se llenan de esencia las formas,
vuelvo desde muy lejos para asirme
a la descarga de tu raíz cósmica,
aquella con la que agujereas la espesura del mundo
y rasga la noche donde habita a tientas la esperanza,
descubro en el silencio de tu mirada
todo lo que es leal, lo cierto, fulgor de abeja,
puedo vivir sin que nada despedace tu compañía
y conseguir con mis dedos el alba,
hacia falta el ahora, una rama de nogal oscilante,
y las prudentes canciones de semillas
para congregarnos,
mujer, tu nombre es como
el viento y las alas,
el oleaje y las tablas,
como la vida y el amor
tiene la dimensión de lo inmortal.
Tengo claro a quien entregar mi sangre.








  



 

 






viernes, 9 de febrero de 2018

Tradiciones orales



Nos vemos en las tradiciones orales,
una palabra extraída con los dedos
se torna voz desde una garganta sin nudo,
desde una lengua sin pelos,
hablándome de mí mismo, pienso en ti,
es verde la necesidad de la luz
y húmedos los colores que la componen,
lánguidos los que la deshacen,
sofoca el mes de febrero como una hoguera,
la tarde derrocha la memoria,
nos seguimos viendo en las tradiciones orales
como en la tenacidad de la zinnia,
el horizonte está lleno de razones,
hablamos del aspecto que llevamos,
casi siempre en silencio nos recorremos,
es hermoso lo que escucho de tus ojos,
esas prudencias, esas permanentes sensateces,
valiosos espacios de libertad
en medio de la angostura del mundo,
el tiempo puede mucho pero no todo,
no soy una, ni corta ni larga frase que dijera la luz,
pero tus ojos me levantan,
sabía desde el origen, instintivamente,
que bebería de tu fuente,
explicitamente de aquella que de flor, semilla,
de piel de pétalo intacto y facultades puras,
aún mas exactas
que toda aproximación físico-matemáticas,
amo tus labios donados en el sol de tu boca,
entrada por donde viertes la alegría
para llenar la grieta del aire.









   




domingo, 7 de enero de 2018

Celosías


Mujer,
he recogido unas paltas para ti,
mira como el árbol nos tiende su mano,
quiere enseñarnos el poder de soñar,
nos dona un signo en el aire,
el lenguaje de sus manos no es un idioma oculto,
establece un diálogo amplio de temperaturas,
sega la cutícula turbia del agua,
rebaño, madera o sangre,
entrega en cuyo florecimiento amanece,
a veces necesito para respirar los latidos de tu corazón
esa manera tan especial en el que el cielo me devuelve la vida,
me ocurre cada vez más seguido,
casi al son de los aleteos de los pájaros
o de la eclosión de una flor,
muchas voces pulverizan la noche,
siempre es mejor una boca que apague el ruido,
el mundo se fía más en lo que ve
que en lo que escucha,
es otra manera de aspirar o ahogarse
en el mudo reflejo humano,
yo preciso la voz,
un vocablo que se abre paso desde la profundidad,
sólo para ser reconocida por sus frutos,
la aurora nos murmura de lo que siempre progresa,
de lo que nunca mengua, 
mientras caminamos hacia el mar
con los ojos inundados de celosías 
al ritmo en el que el universo arrulla a la tierra.
Tú tienes tu vida yo tengo mi vida eso es amor,





sábado, 30 de diciembre de 2017

2018


Los años enseñan mucho más
de lo que los días nunca supieron,
me he dejado rodar en el precipicio de lo inviable,
me he roto todo lo que pude para llegar al amor
conoces lo que pienso al final de mi torso,
por otro lado tienes mi boca y la ilusión terca
por liberarme de esa parte del designio,
que no contempla el triunfo de la imaginación humana.

Como la poesía, ella es sólo amor,
ha desobedecido las prohibiciones
y se aventuras en el rostro de lo recóndito,
desnuda y elemental como sus ojos,
en ella se repara el error que soy
y se sostiene el acierto que es,
la realidad tiene un propósito,
las palabras se parten contra el aire,
el amor genuino es incontrolable,
en los besos entregado me ido componiendo,
mientras sus cabellos aletean de mis ojos
a donde se hunde el sol lentamente,
encendido cielo de sombras ardientes
de rojo y dorado, de fucsia y naranja.

Obscuras nubes maniobran
sobre la espalda del viento,
aceptar la ternura es darlo todo,
allí crece lo que vale la pena salvar,
en mi no hay mas lugar, ella lo ocupa todo,
el punto impecable donde soy anómalo.

Abre su cuerpo en gotas de luz ambarina
la realidad se extiende desde dentro,
con simples sonidos que lanza su boca
extermina el egoísmo,
oh su rostro no clama
pero sin esfuerzo fascina,
ella entra como un crisantemo amplio
a  perdurar la tierra, jardín, firmamento,
dona en su sonrisa pan de canon,
sostiene en sus manos un poco de locura
que es lo que nos limpia del absurdo mundo.










miércoles, 27 de diciembre de 2017

De tal modo


Ella, sin someterse al status quo,
se entrega a los cambios que las poderosas
manos de la vida obran,
se aventura con sus ojitos
a encender el alba,
mi corazón se dice así mismo
sólo te estoy engañando
haciéndote creer que sin ella no eres feliz,
en mis labios la saliva anhela seguir su ayer,
no sabrás a que sabe la libertad hasta que la pruebes,
asoma un tenue verano con sabor a entrañas
y pies descalzos,
el aire fresco concilia con este simple instante,
los besos sin llegar ya son nuestros,
ella toca la realidad de tal modo que siento la libertad y el amor
su perfil transparenta el suelo común,
voluptuosa intemperie,
heredera del mar y las estrellas,
con tobillos de agua inocente,
en su cintura selecta y geológica
fluye el universo vivo,
sólo su talle amplio como el cielo
vulnera la treta con que domino al hombre.

















lunes, 25 de diciembre de 2017

Pesebre


La noche que retorna el día,
el día que retorna la carne labrada por el mundo,
el mundo que va a beber cafeína caliente
para derretir la frialdad que congeló las lenguas, 
soy el vestigio que entrevé, sutil pero indudablemente
en el amanecer de los oboes de Vivladi
el comienzo de lo definitivo.

Las luces y las sombras se mueven contra la pared
como si el viento de los oboes determinaran el ritmo,
fuera un pájaro tempranero chilla lo que lanzo en él,
toda la luz de un cuerpo acrecentado por la ira del agua,
el verbo atorado en el fondo de la garganta
me mira directamente a los ojos,
deben ser las 4 y media am
y su mirada arde delicadamente,
escinde lo que no termina de irse y lo que no acaba de llegar,
mientras tanto en el cuarto caben
un bosque, un libro que no acabo de leer,
nada que no pueda hacer un poeta y una musa,
frente al espejo estrellas destrenzándose,
pliegues por ser descifrados,
su corazón y el mío
que se oponen entre sí en silencios gemelos,
entonces nazco en un pesebre.















   


martes, 28 de noviembre de 2017

Comunión




Amor, amor estás riendo
y en el compás de tu risa está tu nombre,
el mundo es del aire que lanzas,
del estruendo telúrico,
de las arrugas que desde las entrañas
marcan tu rostro primavera,
recital de fluido y viento,
la tierra no quiere más semillas
que tu risa de polvo y sangre,
te hundirás decía mi padre
pero luego serás feliz,
estoy hundido en la profundidad de tu risa
y no es después que soy feliz, sino ahora,
bajo el ritmo amplio de tus piernas firmes.

Está en tus ojos risueños la evidencia del suelo en brote, 
oh hogaza y sal acogedora,
no hay melodía mejor lograda
que el trino del zorzal en contrapunto a tu risa,
en tus ojos apenas abiertos por dónde camina el universo,
descubro un mundo mejor, más humano, unánime,
como un prodigio, en un instante
me llenas de frutos libres de tóxicos,
no hay mejor manera para romper el silencio
y respirar el terso aroma de los alhelís,
risa crisantemo, clavelina, maracuya,  
cuantas eras y mártires para tu risa de remedio y eco,
¿cuanto más hay en ella que desconozco?
pero vamos, continua abrigándome con tu risa,
donándome la luna, el sol, las estrellas,
las aves, las montañas, los mares
si, tu risa, tu boca, tu risa es ahí donde comulgamos.













     




Fulgor de abeja

Suena el aire con el que algunos gallos picotean las sombras. Mis ávidos ojos me acercan a ti con los apresurados primeros rayos, este...