sábado, 11 de abril de 2015

Me entrego y te das




En frente, en animado tono,

volvía el alba al encuentro,

se alzaba la mañana, se abria,

como una puerta sobre el vasto

firmamento que trae olores a tierra,

a cuerpos, a sustancias, a vértices

de luces en posición sideral,  

creo en el filamento de la flor,

en el gamoncillo que emblanquece

las vertientes caderas,

inserto en los ojos, en los poros,

en la perfección de la criatura,

como la del grano de arena.

Vamos haciendo de la imagen de la vida,

claridad que rebrilla en todas las olas

y en todas las alas con las que nos 

elevamos por los cielos,

envueltos en una espontánea fiesta,

pacientes manos buscando respiro

en la jornada de los astros,

haciendo del esfuerzo diario

una excelsa obra de arte,

mira hermosa, cómo de tus ojos

se extiende un relámpago

que latiga las abismales sombras

como plenilunio en mi alma.

Ahí está el cuerpo desnudo, breve,

sembrado sobre el sueño del hombre,

que nos concierne por igual,


su impecable geometría suena

como los vientos que compensan

las diferencias de presión,

y los dientes crujen como puertas macizas,

cuando se quiebra el silencio,

aquel donde no se escucha la voz 

de un semejante aunque el universo hable,

silencio vivo, intenso, contenido,


resiste conmigo este día, esta noche,

para disfrutar el germen

de todos los romances

expuestos y escondidos en la poesía,

resiste conmigo amada mía,

continúa a mi lado como yo al tuyo

para juguetear sobre las espigas,

para romper el candado de las gargantas,

para que no importe el perfil equívoco

que pretendemos creer que somos,


continúa conmigo descubriendo

la simpleza del tiempo

en el que me entrego y te das.





















 

 

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