domingo, 26 de febrero de 2017

432 Hertzios



Sus caderas son como la hierba,
incesantes ocultan las raices,
es desde ellas que viene
el cariño con su aspecto de piel,
hay otro mundo en su boca,
preciso del faro de su voz, 
de la luz con que ocupa mis labios
y le da gusto al corazón,
escapo del hombre
que me hace piedra
con la música de su interior,
su amor es una fogata
fomentada por el sol
que se le semeja, 
en ella nos fue entregado el día
y la mas pura noche,
la más simple tierra,
oh! su rostro de prodigio,
delicado rebasa la belleza
con sus 432 hertzios y su amplitud
de cuerpo celeste,
mi corazón y ella
tienen un vasto nexo
en cada jornada libre. 







 
 

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